Al
titular de la columna, puede dársele una doble connotación:
la primera correspondería a la finalidad u objetivo primario
de la relación conyugal, y la segunda, a su extinción o
finalización.
Resulta interesante esta doble acepción porque casi siempre
los equívocos en cuanto al objetivo del matrimonio, lo
llevan rápidamente a su fin. Infortunadamente es lo que
estamos apreciando con cierto estupor en el momento actual:
cuán débiles son los lazos de esta relación que hasta hace
poco tiempo se consideraban fuertes ataduras que solamente
la muerte lograba deshacer; para conseguir este ideal de
amor, es menester perfilar el concepto de matrimonio.
Ante todo hay que considerar que el matrimonio tiene su
finalidad en sí mismo.